Saturday, June 9, 2018

Y Entonces Llegó Emilio

Allá a finales de los años 40 se producía el boom de la casas de alta costura como la de Dior o Balenciaga (un blog ya fue escrito acerca de esto, si no lo has leído... ¡deberías hacerlo!), la elegancia sublime y los delicados diseños eran la seña de identidad, pero un desconocido diseñador tenía otros planes. Así que érase que se era, un antiguo piloto italiano de la Segunda Guerra Mundial llamado Emilio Tucci (1914-1992) que pensó que la vida necesitaba un poco de alegría (¡Macarena!) comenzó a crear diseños de estampados geométricos y llenos de colores, montones de colores sacados de la naturaleza según él mismo dijo. Fue su marca y de ahí, su éxito.

Emilio Pucci en su estudio.

Bien, como decía, este noble (porque era noble y se dice que descendiente de los Médici, ¡ahí queda eso!) empezó muy discretamente diseñando, al principio, ropa de esquí para sus amigos. Así, un ojo avizor con nombre y apellido: Toni Frissell (fotógrafa de Harper´s Bazaar) vió uno de sus diseños, le pareció muy guay, y le pidió más para publicarlos. Fue entonces cuando su coloreada carrera despegó (¡hacia el infinito y más allá!). Como tenía un gran conocimiento de los tejidos elásticos, decidió usarlos en crear una línea de trajes de baño. Y de ahí pasó a sus archiconocidos vestidos de impresión psicodélica y… ¡sin arrugas! (¿Quién no es capaz de identificar un Pucci solo con verlo?).



Marilyn Monroe llevando
un vestido Pucci (1962).
En los años 50 el mundo ya sabía quién era Emilio Pucci, pero su estrellato definitivo llegó en la década siguiente, los años 60, la era hippie. Sus diseños encajaban a la perfección con este nuevo movimiento contracultural (aún hoy en día cualquier estampado de color está asociado al mundo hippie, ¿verdad?). Y además si mujeres, que eran iconos de la moda, se enamoran de tus vestidos, da por hecho que ya tienes ventas aseguradas. No pensar que estoy hablando de cualquier persona, sino de nada más y nada menos que de Jackie Kennedy (puro glamour, lo que se ponía ella, se convertía en tendencia al instante). Añadiendo que, por si no lo sabías, Marilyn Monroe fue otra de sus fervientes seguidoras también. Tanto así que, cuando murió, fue enterrada llevando uno de sus maravillosos diseños.




Simone d'Aillencourt en Pucci.
Vogue (1967)

La creatividad de este italiano no sólo se redujo exclusivamente a los vestidos. También diseñó uniformes, alfombras, bolsos… ¡y hasta una línea de porcelana! Señoras, vamos al grito de: “¡Hey, coloréame, Pucci!”


¡Os veo la semana que viene, amantes del vintage!


No comments:

Post a Comment