Sunday, August 12, 2018

Después de la Fiesta

Verano de 1968 (Dahme, Alemania). Ya estaba amaneciendo, se sentía cansada, pero aún así decidió irse a la playa para contemplar la puesta de sol. Se acercó lentamente a la arena, los pies caminaban pesados por tantas horas llevando los finos tacones adornados con un pequeño lazo rojo a juego con el de su vestido. Se paró y se los quitó. Sus pies se hundieron en la blanca arena y una agradable sensación se reflejó en su pecoso rostro. Caminó hacia el mar disfrutando la quietud y tranquilidad de esa hora del día. No había nadie más allí. Sólo ella y sus pensamientos. Sonrió, cerró los ojos y dejó que la brisa del mar la envolviese. El sol ascendía poderoso en aquel instante.


Vestido rojo de los años 60.
La fiesta se había alargado hasta la madrugada. Había llegado con algo de retraso porque no sabía qué ponerse. Al final se decidió por un mini vestido rojo. Pensó que sería el color perfecto para una agradable velada con su variado grupo de amigos. Cuando apareció por la casa de la playa, todos ya estaban allí y la música sonaba alta a ritmo de pop. Había bailado moviendo sus caderas sinuosamente y había tomado un par de martinis, quizás tres. Las horas pasaron rápido y abandonó la fiesta casi sin despedirse. Se paró en la calle durante unos segundos y decidió tomar rumbo a la playa. Y allí estaba ahora sintiéndose más viva que nunca. Una ola llegó con fuerza mojando sus preciosas piernas hasta las rodillas, un grito ahogado salió de sus pulmones, no la vió venir y el agua estaba helada. Subió su corto vestido aún más y sus dedos rozaron uno de los redondos botones, se giró y continuó el paseo a la orilla del mar, ahora ya no le importaba que el agua la alcanzase.


Continuó su caminata con paso firme sin reparar en la hora, y sintió ganas de zambullirse en el gélido mar. Pero se dio cuenta que necesitaría un poco ayuda para bajar la cremallera que corría larga sobre su espalda. Miró alrededor en busca de alguien, pero la playa seguía vacía. Maldeció el momento y dudó durante un instante si adentrarse en el agua con el vestido. No. No era una buena idea, y estaba empezando a sentir los efectos de estar más de un día sin dormir. Aún era joven, pero su cuerpo lloraba por la falta de sueño. Se dio la vuelta y desanduvo el camino. Quizás volviese más tarde, o mañana. Ya vería.



No comments:

Post a Comment