Saturday, August 4, 2018

El Nacimiento de la Alta Costura

Fundada en 1858 en la Rue de la Paix en París, la Casa de Worth fue la primera casa de alta costura (algo impresionante para aquellos tiempos). Su fundador fue Charles Frederick Worth (1826-1895) quien con su socio, Otto Boberg, un comerciante de tejidos sueco, decidieron cambiar las reglas de la moda que se regían y la relación entre diseñador y cliente adquirió un concepto diferente, muy moderno si consideramos que estamos hablando de mediados del siglo XIX. La idea era que las esplendorosas mujeres victorianas irían al taller para comprar sus diseños, y con esto una nueva revolución tuvo lugar (hay que dar gracias siempre a estos maravillosos visionarios).


Casa de Worth (siglo XIX).


Vestido de tarde  (1875).
Mr. Worth contaba con numerosos modistos que trabajaban para él en su taller, allí sus clientas iban y venían, veían los diseños llevados por la mujer de Worth (todo queda en familia, ¿verdad?), y decidían si querían adquirir aquellos exquisitos vestidos para su armario. Nuestro amigo Charles creaba una colección al año, etiquetaba las prendas, y no permitía modificaciones sobre el diseño original de manera caprichosa. Las damas de la alta élite empezaron a parar por su taller y cayeron rendidas a sus pies, así su trabajo comenzó a alcanzar gran popularidad (las clases altas de aquellos tiempos siempre llevaban la batuta en cuanto a la moda se refiere). A medida que sus ventas aumentaban, su taller iba creciendo en espacio y personal los cuales creaban diseños donde se fundía el glamour de la costura francesa y la excelencia de la aguja inglesa (¡llámalo perfección!). No olvidemos mencionar que introdujo un nuevo elemento en el vestuario femenino llamado polisón. Esto era un armazón interior atado a la cintura colocado sobre la zona lumbar que abultaba los vestidos por detrás y caían rectos por delante. No es necesario decir que tuvo mucho éxito y su popularidad fue en aumento.



Casa de Worth (1908).
En su taller la seda (¿alguién dijo seda?), el lino, los hilos metálicos y los diamantes de imitación eran los materiales por excelencia para crear auténticas obras de arte. Sus vestidos te quitan el aliento, así como sus complementos; Worth creaba todos las piezas como un conjunto (y aún lo hacen las actuales casas de moda), algo también muy novedoso. A su muerte, su hijo Jean-Philippe Worth (1856-1926), tomó las riendas del próspero negocio, pero terminó cerrando sus puertas en 1956 (insertar cara de tristeza aquí). Como comentario final, añadir que, gracias a Charles Worth, la moda empezó a convertirse realmente en una profesión, y a día de hoy millones de personas viven de ella.


¡Os veo la semana que viene, amantes del vintage!



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