Saturday, September 8, 2018

Helena de Troya

La mitología griega siempre ha dado mucho juego a la hora de la inspiración; el mundo del cine y el de la escultura y la pintura son algunos de los ejemplos donde los dioses del Olimpo fueron los protagonistas (esos torsos musculosos, ¿verdad?). Pero no debemos olvidar que la moda es un arte también, y si hay un diseñador(a) que reflejó este mundo griego, entonces diríamos Germaine Émilie Krebs (¿no os suena?), más conocida como Madame Grès (1903-1993), o también Alix Barton, nombre que usó en sus inicios cuando comenzó su trabajo como diseñadora en 1933 en la siempre París (ahora ya sabéis de quién estoy hablando). ¡Pues vamos al tema!


Madame Grès (1903-1993). Foto por Eve Arnold (1977).




Madame Grès trabajando en un diseño.
Foto por Boris Lipnitzk (1935).
No cabe pensar mucho y darse cuenta que esta francesa era una enamorada del mundo griego y su originales creaciones lo reflejan. Sus iniciales diseños le valieron el primer premio de alta costura en la Exposición Universal de París en 1937 (todo un espléndido despegue para su carrera, sin duda), y a partir de ahí creó su marca. Su verdadera vocación fue la escultura, pero sustituyó la piedra por la seda y el tafetán, creando trabajos totalmente atemporales que dejan a uno sin habla. Madame Grès no seguía las pautas de la moda convencional. Su mundo creativo era completamente diferente, sus diseños eran complejos, a pesar de parecer simples, sin apenas costuras (¡y esos colores!). Los drapeados y las formas asimétricas eran la seña de identidad de sus espectaculares vestidos en los que buscaba la perfección (y la encontró) en sus depuradas y sensuales líneas; el elegante movimiento de sus creaciones lo lograba gracias a su archiconocido plisado formado por pliegues planos cada 3 cm. Su inspiración no sólo era tomada de la Grecia antigua, también los kimonos japoneses y las ropas tradicionales del Norte de África formaban parte de su repertorio. Todo ello la hizo ser elogiada por sus compañeros de profesión, ya que a nadie se le escapaba la destreza de sus manos con las que trabaja las telas (como nota singular decir que no sabía… ¡coser!), destreza dictada por una mente maravillosa. Y allí desde su atelier en el número 83 de la Rue Faubourg-Saint Honoré, nuestra protagonista conquistó la alta costura.



Vestido de seda de noche (1958).
Foto cortesía de MET.


Junto con nuestra adorada Coco Chanel, Madame Grès fue considerada una de las más importantes diseñadoras del período de post-guerra. Pero mientras a Chanel le gustaba publicitarse, la otra prefería la discreción y apenas concedía entrevistas. Aquí dejo una frase que resume su gran trabajo en el mundo de la moda: “"Porque sólo la perfección hará que una prenda viva de una temporada a la siguiente.”. Gracias por todo, Alix.


¡Os veo la semana que viene, amantes del vintage!








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