Friday, November 16, 2018

High Society

Tea Gown (1898).
Photo courtesy of MET.


Although today we have different options to dress at our closet for various social situations, there is nothing compared to what it was in our always loved nineteenth century (at least for me). Ladies (and gentlemen), the ladies of that time did not put on a dress and spent all day with it (no, no, no), they were owners of a wide range of costumes according to each hour of the day (I guess they did nothing but dress and undress, since the dresses of yesteryear took time to put on). So, I thought that this would not be a good material to write about it.





Promenade Dress (1862).
Photo courtesy of MET.
If we have to start with something, then we will start at the beginning as it should be: the tea gown that was, let's say, the dress to be around the house. You got out of bed and it was the first thing you put before starting the routine. They were not "dresses" (I do not know whether to properly consider it like a dress in my humble opinion) of very structured lines and they were made of light fabrics. The day passed and then they decided it was a good idea to take a walk to stretch their legs, go shopping and be seen, of course. So they put on the walking dress or also  promenade dress. Our elegant ladies were not willing to go unnoticed and got dressed in the most fashion of the moment, adding a hat and gloves like essential accessories. The quiet afternoon came and it was time to do some social life in a more intimate way. The afternoon dress was the used one for tea and garden parties (very common in those times). Elegant dresses without being ostentatious. It also happened that, sometimes, there was nothing to do out of the ordinary, so they took out the day dress from the closet. It was an informal dress to be worn every day.


Ball Gown (1860).
Photo courtesy of MET.
At the end of the day, they could be relaxed at home or attend some formal event where to wear their best clothes (remember that we are talking about the ladies of high class, obviously). Here we already have different options depending on the kind of event and the time. If it took place before 6 pm, then the morning dress was the right one to wear. After that time, the evening dress was the protagonist. These dresses were real wonders made of fabrics such as velvet, satin, gauze ... but the indisputable queen was silk (it was when women shone with all their splendor). Finally we have the ball gown for events of the highest level. Unlike the previous one, this dress had the widest skirt and the shoulders can be left exposed. The fabrics were also of great luxury, but they were also adorned with ruffles, lace and pearls (and let´s dance!). I do not know if I forgot some (the mourning dress will have a blog for itself), if so let me know, it's always good to be learning. I have to go, there are things that must be done and ... I still do not know which dress to wear!


See you next week, vintage lovers!



Alta Sociedad

Tea Gown (1898).
Photo courtesy of MET.


Aunque hoy en día en nuestro armario tenemos diferentes opciones para vestir en determinadas situaciones sociales, no es nada comparado con lo que había en nuestro siempre adorado siglo XIX (al menos para una servidora). Señoras (y caballeros), las damas de aquella época no se ponían un vestido y se pasaban todo el día con él (no, no, no), ellas eran poseedores de un amplísimo abanico de vestuario acorde con cada hora del día (supongo que no hacían otra cosa más que vestirse y desvestirse, ya que los vestidos de antaño llevaba su tiempo ponérselos). Así que, he pensado que ésto sería un buen material para escribir sobre ello.




Promenade Dress (1862).
Photo courtesy of MET.
Si tenemos que empezar por algo, pues empezaremos por el principio como debe ser: el tea gown que era digamos el vestido de andar por casa. Te levantabas de la cama y era lo primero que te ponías antes de comenzar la rutina. No eran “vestidos” (no sé si considerarlo propiamente un vestido en mi humilde opinión) de líneas muy estructuradas y estaban hechos de telas ligeras. Pasaba el día y entonces decidían que era una buena idea dar un paseo para estirar las piernas, ir de compras y hacerse ver, por supuesto. Así que se ponían el walking dress o también promenade dress (vestido de paseo). Nuestras elegantes damas no estaban dispuestas a pasar desapercibidas y se vestían con lo más fashion del momento, añadiendo un sombrero y unos guantes como accesorios imprescindibles. Llegaba la tarde tranquila y era el momento para hacer un poco de vida social en una manera más íntima. El afternoon dress (vestido de tarde) era el usado para reuniones de té (muy común en aquellos tiempos) y fiestas en jardines. Vestidos elegantes sin ser ostentosos. También pasaba que, a veces, no había nada para hacer fuera de lo ordinario, entonces sacaban del armario el day dress (vestido de día) que era un vestido informal que se usaba a diario.


Ball Gown (1860).
Photo courtesy of MET.
Ya en el final del día, lo podían pasar en casa relajadamente o asistir a algún evento formal donde lucir sus mejores prendas (recordar que estamos hablando de las damas de clase alta, obviamente). Aquí ya tenemos diferentes opciones dependiendo de la clase de evento y de la hora. Si ello tenía lugar antes de las 6 de la tarde, entonces el morning dress (vestido de mañana) era el indicado para llevar. A partir de esa hora el evening dress (vestido de noche) era el protagonista. Estos vestidos eran auténticas maravillas hechas de telas caras como terciopelo, satén, gasa…pero la reina indiscutible era la seda (era cuando las mujeres brillaban con todo su esplendor). Por último tenemos el ball gown (vestido de baile) para eventos de más alto nivel. A diferencia con el anterior, este vestido tenía la falda más amplia y los hombros se podían dejar al descubierto. Las telas eran de gran lujo también, pero además iban adornadas con volantes, encajes y perlas (¡y a bailar!). No sé si olvidó alguno (el mourning dress o vestido de luto tendrá un blog para él sólo), si es así hacérmelo saber, siempre es bueno estar aprendiendo. Os dejo, hay cosas que deben ser hechas y… ¡todavía no sé cuál vestido ponerme!


¡Os veo la semana que viene, amantes del vintage!